
La historia no existe, nada cambia bajo el sol, pero no hay que abandonarse
a los avatares del mundo fenoménico, de la realidad, sino aprovecharse de
ellos, conducirlos y recrearlos para lograr la íntima conexión, la analogía,
el fluir de humores entre lo uno y el todo: para alcanzarlo con la mínima
oposición posible. El tantra no es una proposición intelectual, sino una
experiencia. si tú no eres receptivo, propenso, vulnerable a la experiencia,
la experiencia no puede alcanzarte. El Tantra te implica en su totalidad .
Debes entrar en él de pies a cabeza. Para el Tantra hacer es conocer, y no
existe otro conocimiento. A menos que tú actúes, que cambies, que seas capaz
de ver las cosas bajo una perspectiva distinta, a menos que te muevas en una
dimensión diferente de la del intelecto, no existe respuesta. No te da
respuesta, te ofrece la técnica para alcanzar la respuesta.
El Tantra es un lenguaje amoroso. En el lenguaje amoroso lo que se dice no
es excesivamente importante; es mas importante cómo se dice. Es una
comunicación entre dos corazones y no entre dos mentes. No es un debate, es
una comunicación. Existen simples afirmaciones sin intención de convencer,
sino sólo de comunicar.
Vivimos en un estado de inconsciencia, y, por consiguiente, todas las
enseñanzas religiosas nos indican el camino para superar este estado de
inconciencias, para movernos hacia la conciencia. El Tantra dice: si te
mueves de la inconsciencia hacia la conciencia, te sigues moviendo en la
dualidad, ve mas allá de ambas!. A menos que no vayas más allá, no podrás
alcanzar la Realidad última. Por consiguiente, no seas el inconsciente, ni
el consciente: ve mas allá, simplemente. En el ámbito de nuestra
experiencia sólo el amor puede abrirnos una luz sobre el significado de este
concepto. El amor se convierte en el instrumento fundamental para transmitir
la sabiduría tántrica. En el ámbito de nuestra experiencia sólo el amor
trasciende la dualidad. Cuanto más profundamente se aman dos personas, mas
se convierten en una unidad. Y en cierto punto se alcanza una cumbre en la
que sólo aparentemente siguen siendo dos: interiormente son una unidad, la
dualidad ha sido transcendida.
De ahí la existencia universal de tal ardiente deseo del sexo. El auténtico
deseo es deseo de unidad; pero esa unidad no es sexual. En el plano más alto
del amor, el ser interior se funde con el otro y se percibe la unidad.
Según el Tantra es preciso utilizar la energía del sexo. No combatirla, sino
transformarla. No pensarla en términos de antagonismos, sino de amistad. Es
tu misma energía. No es mala. Toda la energía es natural. Puede perjudicarte
pero también puede favorecerte. Puedes convertirla en un obstáulo, una barrera,
pero también en un peldaño, utilizarla. Utilizada correctamente es tu amiga;
utilizada equivocadamente es tu enemiga. En si misma no es una cosa ni otra,
es simplemente natural.
Tal como los seres humanos suelen utilizar el sexo, se convierte en su
enemigo, les destruye. El Tantra dice: sé consciente del deseo; no crees
ninguna lucha. Muévete en el deseo con plena conciencia. Si lo haces así,
trasciendes el deseo. Está dentro de él, y al mismo tiempo estás fuera. Lo
atraviesas, pero al mismo tiempo no estas dentro. Si tomas el sexo con
naturalidad, sin rodearlo de una filosofía, de motivaciones filosóficas en
favor o en contra; si tomas el sexo de la misma manera que tomas tus manos,
o tus ojos, como una cosa natural, totalmente aceptada; te abrirás a la
fascinación del Tantra. Sólo de ese modo el Tantra podrá resultar útil para
muchos.
El Tantra dice :acéptate, seas lo que seas. Eres un gran misterio de muchas
energías que se combinan en muchas dimensiones. Acéptalo y muévete, con cada
energía con sensibilidad profunda, con lucidez, con amor, con comprensión.
Entonces cada deseo se convierte en un vehículo para la propia superación.
Entonces cada energía te resulta una ayuda, y el propio mundo es el nirvana,
el propio cuerpo es un templo, un lugar sagrado. Hacer el amor ha de ser
como una danza, no como una lucha. Debe ser mas musical, mas armónico, como
si los dos cantasen a la vez una melodía armoniosa, como si creasen una
atmósfera en la que disolverse y llegar a una unidad. En ese relajamiento,
en ese profundo abandono, se inicia una nueva conciencia; y entonces se te
desvelan muchos secretos.
En primer lugar el sexo se convierte en un don vivificante. En segundo
lugar se convierte en la mas profunda meditación. Cuando llegas a estar
totalmente relajado con la persona amada, los pensamientos cesan. La mente
ya no existe: sólo late el corazón. El amor se convierte en una meditación
natural. Y si el amor no puede ayudarte a entrar en la meditación, nada
podrá ayudarte: todo el resto es superfluo.
EL CIRCULO ENERGETICO TANTRICO
El Tantra se sirve del sexo para reconducirte a la unidad, pero para ello
debes moverte en él con un actitud meditativa. Debes moverte olvidando todo
lo que has oído decir. olvídalo todo, húndete en él en su totalidad. El
primer sutra dice: Al entrar en la unión sexual mantén fija la atención
sobre el fuego inicial, y, continuando así evita las brasas del final. No
tengas prisa, no corras hacia el final. Quédate en el cálido inicio.
Permanece con tu amada, o con tu amado, como si os hubiéseis convertido en
una sola cosa. Créate un círculo. Permaneced en el comienzo, no corráis
hacia el final. El acto es su propio fin. No penséis en el futuro,
permaneced en el presente. Gozad en él el encuentro de vuestros cuerpos, de
vuestras almas, mezclados el uno en el otro, fundidos el uno en el otro.
Olvidad que vais a cualquier parte. permaneced en el instante, sin ir a
ningín sitio, disueltos en él. El calor y el amor deben llegar a ser una
situación que consigais disolveros el uno en el otro. Si no tenéis prisa
por terminar el acto, poco a poco se va haciendo menos sexual y mas
espiritual. También los órganos sexuales se funden conjuntamente. Se produce
una profunda y silenciosa comunión entre dos energías físicas; y entonces
podéis permanecer juntos durante horas. La comunión se va haciendo cada vez
mas profunda con el transcurso del tiempo. Disolviéndose el uno en el otro,
os comunicáis energía vital. Os convertís en un círculo, vuestra energía
comienza a moverse en círculo. No existe ninguna pérdida de energía. Al
contrario, hay aumento de energía, porque, por medio del contacto con el
sexo del otro cada una de vuestras células se carga de excitación. Cuando
se encuentran en una situación de profundo relajamiento, estas dos fuerzas
se recargan mutuamente. Se revitalizan, se convierten en algo así como
generadores. irradian nueva energía, se hacen mas vivas. No existe pérdida
de energía. Al contrario, por el mero hecho de encontrar el polo opuesto,
la energía se renueva. Después de un acto sexual tántrico te sientes lleno
de energía, te sientes mas vivo. Y el éxtasis dura horas, incluso días.
EL TEMBLOR COSMICO
El segundo sutra dice: Cuando en tal abrazo tus sentidos se sientan
sacudidos como hojas, entra en ese temblor. Cuando en tal abrazo, en tal
comunión profunda con tu amada o con tu amado, tus sentidos están sacudidos
como hojas, entra en ese temblor. Moverse y temblar es maravilloso, porque
cuando en el acto sexual tiemblas la energía se difunde por todo el cuerpo.
Vibra en todo el cuerpo. Cada célula está implicada en ese temblor. Y cada
una de sus células está vivificada porque cada célula es una célula sexual.
Cuando todo tu cuerpo se mueve, no es sólo un encuentro entre tú y tu amada
o tu amado. En tu propio cuerpo cada célula encuentra su célula opuesta: lo
demuestra el temblor. El sexo es un gran viento, una gran energía que sopla
a través de tí. Muévete, tiembla, vibra. deja que bailen todas las células
de tu cuerpo. Y eso sirve para los dos. También la misma danza, también en
ella vibran todas las células, sólo así podéis encontraros sin que el
encuentro sea mental. Es un encuentro de vuestras bioenergías. Entra en el
temblor, y , al temblar, no permanezcas alejado, no seas un espectador,
porque la mente es un espectador, no permanezcas alejado. Sé el temblor,
conviértete en el temblor. No es tu cuerpo lo que se mueve. Sé, todo tu ser
por entero. Tu mismo te has convertido en el temblor. Entonces ya no hay dos
cuerpos, dos mentes. Al comienzo hay dos temblores; al final los dos
temblores se han convertido en un círculo. Qué sucede en ese círculo?. Os
convertís en parte de la fuerza existencial. En ese temblor os convertís en
parte del cosmos. Ese momento es un momento de gran creación. Os disolvéis
como cuerpos sólidos. Os convertís en líquidos (fluís el uno en el otro.
Fluye en el momento, deja que tu cuerpo se exprese por si sólo.) La mente
ha desaparecido. La división ha desaparecido. Habéis alcanzado la unidad.
Si permaneces en comunión en un abrazo profundo con tu amado durante horas,
te olvidas de la otra persona, te conviertes simplemente en una extensión
del Todo. En el sexo trasciende al tiempo. el tiempo ya no existe. Para tí
el tiempo cesa. El tiempo en sí no cesa, pero cesa en tí, porque tú no
estas dentro de él. No existe pasado ni futuro. En este instante, aquí y
ahora, está concentrada toda la existencia. Este momento se convierte en el
único momento real. En el sexo pierdes por primera vez tu Yo: te abandona.
Tú y tu amada o tu amado estáis conjuntamente perdidos en una cosa
diferente. Se desarrolla una nueva realidad, nace una nueva unidad, en la
cual se pierden los dos. En el sexo eres natural por primera vez. La
personalidad artificial y las fachadas se pierden. Formas parte de la
naturaleza, de los árboles, de los animales, de las estrellas. Estas
inmerso en algo mas grande, el cosmos. Flotas en él.
El sexo no se puede apresurar: al apresurarlo lo destruyes, pierde el punto
esencial. Gózalo, porque a través de él puedes alcanzar la experiencia de la
atemporalidad. Pero si tienes prisa no puedes percibir la atemporalidad.
Cierra los ojos, siente el cuerpo de la otras persona,siente como la energía
de la otra persona fluye hacia tí, y sumérgete en ella., disuélvete en ella.
Dale libertad al cuerpo, de modo que cada célula vibre y viva. Al igual que
un pájaro se posa sobre una rama, y la rama tiembla y vibra, vive, permite
que tu ser se pose sobre el cuerpo, y déjale que vibre, se sienta vivificado
por la fuerza interna. e imprevistamente descubrirás que entras en una
puerta que permite a todo tu ser entrar en función.
Para el tantrismo, no hay porque anular el placer, la visión y el
éxtasis, ya que, canalizados, y controlados, pueden ser una infinita fuente
de energía creadora. Para el culto Tantra, como para los humanistas del
Renacimiento, se da un paralelismo entre el cuerpo humano y el Cosmos.
Tanto los textos (mantra) como las representaciones plásticas (yantra)
tántricos no son sino expresiones de ese mecanismo de corrientes de energía
mediante las cuales el impulso creador se filtra en ambos cuerpos, el del
hombre y el del mundo.

